junio 8, 2022

115 años de Cantonato

El cantón de Belén, desde su creación, ciertamente se ha transformado. Foto de Imagen Aérea Costa Rica - Sicultura.

El cantón de Belén, desde su creación, ciertamente se ha transformado. Foto de Imagen Aérea Costa Rica - Sicultura.

William Guzmán Sánchez*

Por decreto número 15 del 6 de junio de 1907 y firmado por el entonces presidente de la República, el Lic. Cleto González Víquez, el 8 de junio del mismo año, nace a la vida constitucional el cantón de Belén. 

Este pintoresco y renombrado cantón de Belén, desde su creación, ciertamente se ha transformado. Sus distintos habitantes, los que estaban en aquella fecha solemne y los que prosiguieron, todos, cada uno en su época, muchos cambios han podido atestiguar. 

Los 115 años transcurridos desde aquella memorable fecha, hasta nuestros días, han estado llenos de importantes cambios en los distintos ámbitos, mencionamos algunos: su principal actividad económica en los  primeros ochenta años fue la agricultura la que posteriormente fue decayendo hasta desaparecer, el paso del ferrocarril, la  infraestructura desarrollada, la fundación de la Escuela España, el mejoramiento en el campo de la salud, la participación y contribución de la actividad religiosa (especialmente de la iglesia católica), el desarrollo urbano, el mejoramiento del nivel de vida de sus habitantes, el surgimiento de un periódico local (Periódico El Guapinol) y otros que posteriormente se crearon. 

El desarrollo del transporte público, los cambios en el desarrollo económico, el desarrollo de la avicultura, el desarrollo del deporte (especialmente el fútbol al inicio y posteriormente un auge importante en otras disciplinas deportivas), el desarrollo industrial y comercial, el auge de las actividades culturales y en otros no tan deseables como la contaminación del aire, la contaminación de los ríos y la contaminación sónica y el incrementado movimiento vehicular en sus calles, sin dejar de lado el flagelo de las drogas que también hicieron su lamentable incursión hasta nuestros días.  

Para cada elemento mencionado y posiblemente para otros más, sería de interés histórico para el cantón, poder hacer una revisión y análisis de todos los acontecimientos y su impacto y de esta forma poder contextualizar su peso en el devenir del cantón. Esto nos permitiría extraer algunas enseñanzas; pues, bien se sabe que, entendiendo el pasado, podemos explicar en buena parte nuestro presente y a su vez, ayudar a proyectar nuestro futuro. 

Toca hoy a las generaciones presentes, realizar los cambios y los ajustes necesarios que las circunstancias así lo puedan demandar, de manera que se contribuya al logro de un armonioso y equilibrado desarrollo de la comunidad y favorecer el nivel de vida y el bienestar de sus ciudadanos. Preservar nuestros valores y tradiciones, nuestra idiosincrasia, nuestros recursos, mostrando lo que somos y cómo nos hemos ido adaptando a los cambios del país, es lo que nos da identidad y nos proyecta hacia el futuro.

Al acercarse la celebración del 8 de junio de 2022, las generaciones actuales deberíamos hacer, en la dimensión de nuestro tiempo vivido con relación a los 115 años que se conmemoran, una retrospección hacia el pasado de lo que hemos vivido en este noble cantón de 12 km cuadrados y preguntarnos cuál ha sido nuestra contribución. Repensar por un instante aquellos momentos vividos y los cambios que se han suscitado y que nos ha tocado vivir: todos los amigos que hemos tenido y -muy probable- algunos ya idos, los padres, los hermanos y hermanas, familiares cercanos, los abuelos, bisabuelos; en fin, todos aquellos con los cuales hemos compartido la vida en este cantón y con quienes fuimos observadores de los cambios que se suscitaban. Todos, de alguna forma, perceptible o no, con conocimiento o no, han dejado su huella para que Belén sea lo que hoy es. Eso se agradece y merece recordarse y ojalá, pudiéramos recoger todo ese pasado mediante los distintos y variados sistemas de memoria que hoy nos ofrece la tecnología y mantenerlo en la biblioteca municipal. Imaginemos por un momento el riquísimo y valioso acerbo de información para las generaciones actuales y futuras. 

Eso sin duda, contribuiría a valorar cada día más nuestro entorno y abriría grandes espacios para hacer mejores ciudadanos, para cuidar más y para valorar más todos y cada uno de los recursos e infraestructura cantonal con una proyección hacia el futuro.

Pensando un poco en estas cosas, y lo que representan 115 años de cantonato, de pronto me dije bueno; y de todos esos años pasados, ¿cuántos años he vivido? Y de pronto, también podemos colectivizar la pregunta y decirnos todos, uno a uno, de esos 115 años, ¿cuántos años he vivido? O quizás hacerla más trágica y pesada para nuestra conciencia, de todos esos años que he podido vivir en Belén, en qué o cómo he colaborado a hacer de este hermoso cantón un mejor lugar para todos.

 

De esta línea de pensamiento, quisiera tratar de entresacar dos ideas: 

Una primera idea, se enmarca en algunas preguntas: ¿qué elementos que hayamos desarrollado, preservado o hayamos ponderado como de gran valor para nuestra comunidad, se mantienen o se han fortalecido y nos identifican plenamente como munícipes de este cantón? y, por ende, de alguna manera, dan identidad al cantón; una segunda pregunta válida sería, ¿qué aspectos naturales propios e identificables de nuestro cantón hemos desarrollado, fortalecido o conservado? Y Una segunda idea es: bueno, de todo aquello que hemos construido o conservado, cuánto hemos documentado, hemos privilegiado, hemos escrito como memoria colectiva, primero como identidad palpable y propia de nuestro presente y; segundo, como herencia para las futuras generaciones. Reconocernos en los hechos históricos es, entendernos en el presente y visualizarnos en el futuro.

Es comprensible que los elementos que pudiéramos destacar pueden disminuir su presencia o variar con el paso de los años o aparecer otros nuevos, tal es el caso de la tierra, ayer privilegiada en las actividades agrícolas y hoy en el desarrollo urbano y otras actividades. No obstante, un elemento que es consustancial con el cantón y sobresale en su desarrollo lo es el agua. Haber desarrollado una “cultura en torno a este elemento vital” (pero que no se ha hecho; porque cosa distinta es su uso por real necesidad), creemos podría haber sido de una especial trascendencia. Alrededor de este elemento, pudiese haberse desarrollado toda una actividad cultural y económica importante. No obstante, si lo pensamos detenidamente, nos damos cuenta de que, por su uso utilitario necesario, tan solo hemos construido una adecuada infraestructura para su utilización por ser un elemento privilegiado y esencial para la vida; aun cuando, es bien sabido, otros lo han utilizado con un fin económico para uso industrial o comercial o como elemento de diversión en áreas recreativas bien conocidas en el cantón. No digo ello está mal; no, en absoluto, solo que creemos, no le hemos dado la trascendencia y valoración que merece en un contexto cultural, tan es así que no existe en el cantón del Belén, un solo mural o escultura o monumento que nos dé identidad en la cristalinidad de un elemento tan esencial y privilegiado del cantón como lo es el agua.

Otro elemento que valoro, nos ha identificado en los últimos 40 años o un poco más, es el auge de las actividades culturales en sus distintas manifestaciones pero que quizás a falta de una continuidad sostenida, algunos altibajos por relevos generacionales, falta de apoyo económico del gobierno local y la falta de visión de las autoridades locales, quienes no han mostrado mayor interés en desarrollo y sostenibilidad de espacios de expansión cultural. Como consecuencia de ello, hemos perdido valiosísimas oportunidades de tener en Belén todo un centro de desarrollo cultural y de desarrollo económico alrededor de las actividades como generador de mano de obra en estos grandes ejes: cultura del agua y promoción permanente de las manifestaciones culturales que, a no dudarlo, podrían haber atraído a los turistas que se hospedas en los diferentes hoteles que existen en el cantón, así como a las comunidades aledañas, lo que habría permitido abrir las puertas a la creatividad,  al desarrollo microempresarial y a la generación de mano de obra.

Esto último, creo es fundamental y podría bien ser columna vertebral para la construcción de todo el andamiaje de pensamiento y obras futuras que permitan el justo equilibrio y crecimiento de toda la dimensión cultural del cantón y la utilización y conservación de sus recursos naturales.

Imaginemos por un momento que el cantón de Belén pudiera avanzar por estas sendas o diríamos mejor, seguir avanzando en estas rutas trazadas en el imaginario colectivo desde hace ya hace algunos años y que, a pesar de algunos altibajos, es un proceso que se mantiene y se fortalece día a día gracias al trabajo de algunas pocas personas. 

El pensamiento colectivo y la conjunción de ideas hacia un desarrollo ordenado y equilibrado deberían convertirse necesariamente en los ejes fundamentales para el uso justo y responsable de los recursos económicos del cantón manejados, operativizados y administrados por el Gobierno local, bajo una responsable y periódica rendición de cuentas. 

Dicho así de forma llana, creemos, a todos nos podría poner en la misma sintonía y consenso al respecto. Pero, tengamos muy presente que esto conlleva de parte de todos, una gran responsabilidad como munícipes de Belén. Es necesario ser cuidadosos, visionarios y exigentes en la elección de las próximas autoridades que estarán al frente del Gobierno Local del cantón de Belén. La elección de los próximos miembros al Concejo Municipal, a la Alcaldía y a las Subalcaldías, Síndicos y Representantes de distrito, no puede ser una elección más. Los partidos políticos participantes y los electores deberán realizar sus mejores esfuerzos cívicos por llevar a los puestos de elección popular a los candidatos más idóneos, responsables, trabajadores e identificados con los problemas apremiantes que ameriten las circunstancias, pero muy en especial, de una cristalina y demostrada probidad.

Los puestos mencionados comprenden necesariamente la sana y transparente administración de la cosa pública dado que las decisiones que se tomarán por parte de las autoridades locales involucran los recursos del cantón: naturales y financieros. 

En conclusión, tengamos presente que nos corresponde a todos ser copartícipes en el uso responsable de un recurso privilegiado del cantón como lo es el agua y las connotaciones que éste podría tener como potenciador de nuestra idiosincrasia cultural en consonancia con todas las manifestaciones culturales hoy presentes pero que requerimos enriquecer aún más;  igualmente, nos corresponde el cuido y respeto del ambiente y exaltar, dentro de nuestras posibilidades, toda la herencia que hemos recibido. Y usted, ¿cómo espera vivir y utilizar sus años en procura de heredar un mejor cantón a las generaciones venideras? ¿O acaso vamos a esperar los próximos cantonatos, esperando que otros decidan por nosotros?


Redacción El Guacho

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