En el Comité de Deportes urge trabajo responsable, serio y lejos de amiguismos


El Comité Cantonal de Deportes y Recreación (CCDR) de Belén ha pasado durante los últimos años, momentos muy duros y no es hora de que grupos políticos pretendan tomar control por prepotencia, vanidad y soberbia.

La única manera de sanear todo lo que sucede en el Comité de Deportes es con el diálogo, consenso, paciencia, inteligencia y ética.

La elección del Comité de Deportes era una buena oportunidad para renovar, con ideas nuevas y frescas, el máximo órgano deportivo en nuestra comunidad, cuya responsabilidad abarca la administración del Polideportivo, joya del trabajo comunal, así como el establecimiento de la política cantonal para el deporte, además de llevar a cabo los procesos de Juegos Deportivos Nacionales y Escolares, entre otras tareas.

No obstante, la conformación de la nueva Junta Directiva del Comité de Deportes se vio marcada por tradicionales figuras de la política belemita, cercanas al Partido Unidad Social Cristiana.

Ese hecho no es para “chimar” ni debe servir para llorar sobre la leche derramada, todo lo contrario, esa escogencia debe servir para reflexionar sobre quienes son los dirigentes deportivos en nuestro cantón y la necesidad de que surjan nuevos liderazgos, no solo en el campo deportivo, sino también en lo cultural, social, artístico, salud, educación y en cuanto espacio lo requiera esta comunidad.

Si la población belemita no se anima a participar en asociaciones, comités, comisiones, partidos políticos y otras instancias, estaremos condenados a depender de liderazgos desgastados y con maneras de trabajar propias del siglo pasado.

Debemos reconocer que la Junta saliente no la tuvo fácil, desde sus inicios se enfrentaron a una maquinaria adversa que los llenó de demandas ante los Tribunales de Justicia y, a pesar de las dificultades, trataron de ordenar el trabajo de las asociaciones, pero finalmente chocaron con un administrador que les hizo la vida imposible.

A los exdirectivos del Comité de Deportes debemos agradecerles y reconocer el enorme esfuerzo que hicieron por enderezar al CCDR. Son un ejemplo de trabajo en equipo, voluntariado, amor al cantón, entrega al deporte y a la niñez y adolescencia belemita.

Para el período 2017-2019, no queda más que apuntar nuestras esperanzas a los nuevos directivos que alcen como su bandera el bien común, la transparencia, la seriedad, la legalidad y el criterio propio, por encima de vanidades, amiguismos, egoísmos y lejos de todo cálculo partidario.

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