Preocupa situaciones de violencia en menores de La Ribera


Integrantes del Comité Tutelar de la Niñez y la Adolescencia. A la izquierda: Rita Guido Quesada, Emilce Campos Garita y Baltazar Rodríguez Delgado. A la derecha: Emilia Sáenz Fernández, Marielos Rodríguez Jiménez, Patricia Araya Chavarría y Junier Corrales Sanchez.
  • ADI La Ribera realiza esfuerzos para solventar problemática.
  • No denunciar empeora situación asegura psicóloga.

Las situaciones de violencia que viven niños, niñas y jóvenes de la Ribera es preocupante. Estos sufren agresiones físicas, psicológicas y sexuales como si fuera el pan de cada día.

Ante ello la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) La Ribera realiza esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de esta población.

“Se cree que Belén es un paraíso, pero no, ya cuando uno ve los distritos, se da cuenta de que existe una problemática seria”, adujo Patricia Araya Chavarría, tesorera de la Junta Directiva e integrante del Comité Tutelar de la Infancia y la Adolescencia.

Además, de acuerdo con la psicóloga Carol González Cordero, quien ha colaborado con ADI La Ribera en la capacitación del Comité Tutelar de la Niñez y la Adolescencia, el escenario suele ser peor de lo que parece, ya que muchas veces no se hacen las denuncias.

“Hay toda una permisividad del abuso en nuestra sociedad, las personas deben comprender que todo abuso es dañino y genera secuelas, indistintamente de si hubo violación o del grado de violencia”, indicó la profesional.

En este sentido, también explicó que muchas veces se subestima la agresión no física o sexual, porque no se ven las lesiones.

¿Cómo identificar una situación de abuso?

Los señales de esta problemática son muy diversas; sin embargo, de acuerdo con González, se debe tener cautela a la hora de establecer si un menor sufre abuso.

“Los síntomas pueden tener un origen distinto al abuso, puede ser por personalidad, porque entraron a la escuela y empiezan a ser más tímidos, tiene que ver con procesos de socialización, pueden ser situaciones familiares que están afectando al niño, o a veces se da cuenta de algo que sí le está pasando a su compañero y él empieza a presentar toda la sintomatología”, explicó.

¿Qué debe ser denunciado?

La creencia popular es que lo único que debe ser denunciado son los golpes y las violaciones; sin embargo, según la psicóloga, los manoseos, las insinuaciones y el acoso se subestiman, porque se piensa que no le pasó nada.

Al respecto, González agrega: “Como sociedad, nosotros seguimos sosteniendo que lo importante es la virginidad en términos estrictamente físicos, es decir, las lesiones que un niño viva, a nivel psicológico son secundarias, porque ‘no le ocurrió nada’; si no hubo signos físicos del abuso, podemos estar ‘tranquilos’”.  

¿Cómo denunciar?

De acuerdo con la psicóloga, los primeros a quienes recurren las personas cuando detectan una situación de abuso es a los centros educativos o las catequistas; además, según afirma Patricia Araya, también en la Asociación de Desarrollo, solicitan ayuda.

Sin embargo, existe un gran desconocimiento sobre los protocolos a seguir para realizar la denuncia formal y que el menor reciba la atención necesaria. “No saben que tienen que presentarse a la fiscalía, a cuál fiscalía deben acudir, cómo se deben presentar, a dónde deben presentar la denuncia”, añadió González.

A nivel de cantón, algunos lugares donde las personas pueden obtener información o hacer denuncias son: la Oficina de Mujer, Fuerza Pública, La Fiscalía de San Joaquín y la de Heredia.

Además, en los casos de violencia sexual, si la violación es revelada en las 72 horas posteriores a la tragedia, existe un protocolo para ofrecer atención integral a la víctima. A partir del momento en que la persona llama al 911 o busca ayuda en el Instituto Nacional de la Mujer (INAMU), en el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) o en el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el sistema de emergencia notifica a las diferentes instancias estatales que participan en la intervención.

Sin embargo, los procedimientos varían de acuerdo al contexto en que se presenta el problema y, por este motivo, es indispensable educar a la población para que sepa cómo actuar, por ejemplo, en caso de que el abuso sea recurrente desde hace varios años o si ocurrió una vez, tiempo atrás. Sin embargo, la falta de presupuesto frena las iniciativas para informar a la población.

El papel del Comité Tutelar de la Niñez y la Adolescencia

Con el objetivo de velar por la protección y el desarrollo integral de los menores, en año 2015, comenzaron a desarrollarse iniciativas para salvaguardar el desarrollo integral de los menores, entre las cuales sobresalen la conformación del Comité Tutelar de la Niñez y la Adolescencia, junto con talleres y capacitaciones a cargo de la psicóloga Carol González, quien donó su trabajo, para formar a diferentes gestores comunales, en el manejo problemas relacionados con la temática.

La psicóloga explicó que, en una primera etapa, se trabajaron 17 sesiones para que diferentes líderes comunales aprendan a detectar algunas situaciones irregulares y sepan cómo actuar en tales casos.

“Desde el principio hasta el final, todos llegaron. Fue algo realmente impresionante, teníamos un horario para trabajar y nos extendíamos una o dos horas más. La gente muy comprometida, muy entregada a la causa, muy dispuesta a hacer cosas por su familia y por su comunidad, hay realmente una entrega, pero definitivamente, necesitamos muchísimos recursos”, señaló la psicóloga.

La idea es que en una segunda etapa, se le ofrezca a este grupo de dirigentes, recursos más específicos para enfrentar de manera más eficiente estas problemáticas. Además, se pretende que, en un futuro, quienes reciban las capacitaciones impartan talleres para formar a toda la comunidad. Sin embargo, este proceso implica una inversión económica y no hay presupuesto.

De acuerdo con Patricia Araya, los esfuerzos que realiza la ADI para conseguir el apoyo económico continúan. Además, mencionó que aunque los cursos que se imparten en la Asociación ofrecen un espacio de confianza, en el cual muchas veces, los menores expresan las difíciles situaciones que enfrentan en su vida; por falta de recursos, no se les puede ofrecer el apoyo integral que necesitan.  

En este sentido, se deben agregar las palabras de Elizabeth Víquez, vocal de la Junta Directiva de ADI La Ribera e integrante del Comité Tutelar y del programa Cantones Amigos de la Infancia (CAI), quien argumentó que el objetivo de la Asociación es abordar el problema desde un enfoque integral, en el cual se trabaje con la familia del menor para mejorar el ambiente en el que se desarrollan. “Desgraciadamente, en la familia es donde están los peores riesgos”, indicó.

Los menores son responsabilidad de todos

Para finalizar, es indispensable hacer un llamado a la comunidad para que se involucre en estas acciones. Al respecto, González explica que, en el contexto actual, en el cual existen tantas dificultades para comprender, respetar y apoyar al otro, si seguimos subestimando la dignidad de nuestros menores y creemos que son responsabilidad estricta y directamente de sus padres, si eludimos nuestro compromiso con la seguridad social, emocional y física de los menores, vamos a seguir perpetuando el abuso.

Anterior De Pizca en Pizca: donde el amor y lo artesanal se combinan en los platillos
Siguiente Jóvenes disfrutaron del Día del Deporte en el Liceo de Belén

No Hay Comentarios

Dejar Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *