Reestructuración municipal se hace sin sustento técnico ni financiero


La reestructuración a la que actualmente es sometida la Municipalidad de Belén, se estaría realizando sin sustento técnico, ni financiero;   a esa conclusión llegó la auditoría municipal luego de realizar un amplio análisis del tema.

Pero ese no fue el único hallazgo, del estudio se desprende que también se acumulan otras deficiencias. No se aplica un marco normativo, cuenta con una metodología desactualizada, además de  falencias en el proceso de documentación y evaluación.

Estos resultados fueron comunicados el 26 de setiembre al Concejo Municipal por Maribel Sancho, auditora interna de la Muni.

“La Auditora solicitó a la unidad de Recursos Humanos sobre el marco normativo utilizado y el marco metodológico aplicado para dicho proceso, el cual no se obtuvo evidencia en el expediente facilitado por ésta”, se indica en el oficio remitido a los regidores.

La reestructuración organizacional es un proceso en el cual se pretende hacer cambios en el personal y en los departamentos de una empresa o institución pública,  con el fin de adaptarse a las condiciones de mercado, o en este caso, de una comunidad.

En la Muni belemita este procedimiento arrancó en el 2014, cuando el Concejo de aquel entonces decidió conformar una comisión especial, además se firmó un convenio de cooperación con la  Dirección General de Servicio Civil, dicha instancia trabajó hasta abril del 2016.

Con la entrada de los nuevos regidores en mayo del 2016, el nuevo Concejo, mediante una moción presentada por la fracción de la Unidad Social Cristiana, eliminó la primera comisión y le dio todas las potestades al Alcalde para presentar una propuesta de restructuración. Además, se autorizó al Alcalde contratar una empresa privada para continuar con la propuesta de reestructuración.

¿Informes técnicos?

Ahora, en relación a esa propuesta presentada por la administración,  la auditoría municipal reveló que la reestructuración se estaría realizando sin  los informes técnicos que soporten cada cambio propuesto en la estructura.

La investigación señaló que para un proceso como el que se está llevando a cabo, se deberían considerar la visión y misión institucional, el organigrama de puestos, requerimiento de nuevas plazas y cuantificar costos para estimar el impacto presupuestario.

Sin embargo, para la auditoría esos elementos no se han tomado en cuenta, “una vez analizado el expediente del proceso de reestructuración no se obtuvo evidencia del análisis realizado por parte de los responsables sobre aspectos semejantes a los descritos anteriormente, que respalden la propuesta de estructura organizativa y demás productos que hayan resultado”.

Incluso en un acuerdo previo aprobado por los regidores,  se  solicita a Recursos Humanos que presente “los instrumentos que sustentan la propuesta técnica del proceso de Restructuración para que pueda ser analizado por todos los miembros de la Comisión”.

Pero  la auditora no obtuvo evidencia de la elaboración de los documentos requeridos por los ediles.

Otro de los hallazgos es la “ausencia de escenarios financieros que permitan medir el impacto a nivel institucional”, de la reestructuración.

Nuevo edificio y reestructuración

También se advierte que existe un divorcio entre la reestructuración y el proyecto del nuevo edificio municipal.

“Primero se debería definir hacia dónde quiere dirigir sus esfuerzos la institución a nivel cantonal y, después, analizar cuál es la estructura organizacional que necesita para lograr lo propuesto estratégicamente y por último definir la infraestructura física que se necesita”, explicó el informe de auditoría.

Otro de los yerros es en el campo de la comunicación interna y participación del personal municipal, debido a que no hay evidencias de estrategias dirigidas a la retroalimentación y consultas hacia los funcionarios.

“No ha habido ninguna comunicación formal al personal de la Municipalidad y tampoco se le informó sobre los avances del proceso”, alertó la investigación.

La reestructuración del personal en el gobierno local belemita debe ser aprobada por el Concejo Municipal, que actualmente está estudiando los hallazgos evidenciados por la auditoría.

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