Un problema de toda la comunidad


Hay alarma entre algunas autoridades de salud por la creciente incidencia de diferentes tipos de cáncer en nuestro cantón, y no es para menos, este tipo de enfermedad tiene enorme implicaciones en todos los aspectos sociales de nuestra comunidad y si no se toman medidas a corto y mediano plazo, la situación podría salirse de control.

Lo primero y fundamental es liberarnos de los estereotipos que circulan alrededor de quienes padecen esta situación, y apoyar a los familiares que de manera indirecta deben lidiar con esta realidad. Es necesario que nos despojemos de ver al paciente como “el pobrecito”.

Lea la nota principal aquí, “Cáncer en Belén, el tabú que recorre una comunidad”

Uno de los trabajos más importantes que se debe hacer en nuestro cantón es crear conciencia de que el cáncer es un problema real, que está presente en nuestro ambiente, de manera directa, y una vez que nos percatemos de esa realidad, urge tomar medidas para, dentro de lo posible, evitar o retrasar el padecimiento.

Una de las situaciones de las cuales los belemitas no podemos huir es que nuestro cantón reúne elementos que, según se cree, causan este mal. Los cables de alta tensión, la contaminación del aire, la calidad del agua, la dieta, el consumo del alcohol y el tabaquismo son ingredientes que hacen de nuestra comunidad un cóctel muy peligroso.

Es una lastima que el concepto de desarrollo, que se impuso en el cantón durante años, y que implicó atracción de empresas, saturación de carros, escasa inversión en transporte público, entre otros asuntos, nunca previó una situación de salud como la que ahora estamos pasando y que, según parece, no va a parar.

Ahora, que tenemos el problema en nuestras manos, debemos de tener la visión social, humanitaria y de salud, para realizar todos los esfuerzos posibles, con tal de paliar el problema, lo que sin duda implica un cambio radical en cómo hemos visto y coexistido en el Belén de los últimos años.

Es momento de voltear nuestros ojos a la gente y a su bienestar, lo cual requiere impulsar un nuevo modelo belemita de vivir y relacionarnos entre sí y con el ambiente, tomando en cuenta elementos como el acelerado envejecimiento de la sociedad, la aparición de más enfermedades y la disminución de las matrículas en los kinder y escuela.

Ante esta realidad es urgente responder mediante proyectos y programas que, llamemoslo así, cambien nuestra realidad, tal como responder a la demanda de zonas recreativas, crear opciones deportivas accesibles para quienes trabajan, impulsar el consumo de frutas y verduras orgánicas, crear verdaderos bosques urbanos y nuevos modelos de transporte urbano como la bicicleta o los carros eléctricos ¿Estamos pensando en eso?

Finalmente, no podemos dejar de lado el enorme trabajo de la Fundación de Cuidados Paliativos, quienes año con año luchan para tener los recursos necesarios para trabajar. La comunidad debe acompañar a esta organización para que logren el tan anhelado proyecto de Hospital de Día, que, no lo dudamos, será bastión de la salud de los belemitas en los próximos 20 o 30 años.

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