Odiosa desigualdad


Algunas empresas que se amparan en la figura de zona franca (foto con fines ilustrativos).

Si de odiosas desigualdades hablamos, quizás una muy dolorosa, son los privilegios que gozan las empresas ubicadas en Belén, al menos, aquellas que se amparan al  régimen de zona franca, para rehuir del pago de impuestos municipales como patente y bienes inmuebles.

Es una desigualdad porque en nuestro cantón hasta el más humilde salón de belleza, pulpería, bazar o soda debe pagar la patente. Igual sucede con bienes inmuebles: todos los belemitas dueños de terrenos deben recurrir al pago de este tributo.

Sin embargo, mientras los comerciantes cumplen cada tres meses o de manera anual con sus impuestos, grandes empresas, filiales de corporaciones mundiales, instaladas en Belén, no lo hacen porque una ley les otorgó una exención.

Esto representará para el 2019 un golpe de casi ¢600 millones menos en el presupuesto municipal. Dinero que podría usarse para invertir en las necesidades de la comunidad, como combate a la pobreza, educación, cultura, deporte y seguridad ciudadana.   

Ahora resulta que nuestro cantón es muy atractivo para las empresas, pero cuando se trata de aportar para mejorar las condiciones de la comunidad, el asunto no es con ellas. Una posición a todas luces cómoda.

Hemos de reconocer a aquellas grandes y medianas empresas que sí pagan patente y bienes inmuebles; son una muestra clara de responsabilidad y visión para con el cantón.

Esta reflexión nace en momentos de enormes problemas fiscales, cuando las autoridades de Gobierno piden a todos los sectores hacer sacrificios y pagar más impuestos.

Sin embargo, nadie se atreve a señalar a las zonas francas, a quienes reconocemos su enorme importancia en la generación de trabajo, pero no por eso deberían de salvarse de pagar tributos.

En este país, y también en Belén, no solo este régimen genera riqueza, también lo hacen las pequeñas y medianas empresas, quienes incluso fueron forjadas, en algunos casos, por valientes emprendedores costarricenses o extranjeros.

Es necesario que las autoridades políticas locales impulsen en la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para gravar a las zonas francas.

Incluso, ya existen propuestas en ese sentido, en la Municipalidad idearon un plan para que el pago de estos impuestos se realice de manera escalonada, después de los 10 años de exención establecido por ley.

Así, mientras esto avanza, la comunidad debe conocer la realidad de los aparentes beneficios que nos dejan los enormes centros corporativos construidos en Belén.

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