Maritza González Delgado: testimonio vivo de trabajo social en Cáritas


Doña Maritza González Delgado fue presidente de Cáritas durante más de 30 años.

Redacción El Guacho

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Si hay una persona en nuestra comunidad que conoce el trabajo social de Cáritas es doña María Isabel González Delgado, conocida como Maritza, porque, durante 32 años, se arrolló las mangas para trabajar por los menos favorecidos de este cantón y, gracias ese camino recorrido, logró entender y reconocer la ardua labor de esta agrupación.

Formar parte de Cáritas no fue nada sencillo para doña Maritza, ya que significó mucho trabajo y sacrificio.

Una de las principales actividades para recaudar fondos era hacerse cargo de la cocina del turno de San Antonio, lo cual implicó tocar muchas puertas para conseguir alimentos donados, cocinar sus deliciosos y famosos platillos, hasta atender a los parroquianos que llegaban a comprar picadillo, lomo relleno, lechón, entre otras delicatessen, “dimos alma vida y corazón, a veces salía de mi casa a las 7:00 AM y regresaba a las 11:00 PM, ahí estábamos bajo el sol o con lluvia”, confesó.

En nuestro cantón, Cáritas fue fundada por el padre Aurelio Lerena, allá por la década de los setenta del siglo pasado, en ese entonces las integrantes más notables eran Bertha Alvarado y Maria Cristina Alfaro, con quienes doña Maritza laboró por mucho años.

Fue Argentina Delgado quien invitó está belemita a unirse a esa agrupación, lo que quizás no imaginaba nuestro personaje es que ese vínculo perduró por más de 3 décadas, y que durante 19 años le tocaría ser la presidenta de la organización.

Doña Maritza nació el 12 de abril de 1946, su madre es Digna Delgado Campos, y su padre, Benedicto González González. Este año cumple 50 años de casada con Rigoberto González White con quien crió 4 hijos; Rigoberto, Tatiana, Ana Gabriela y Andrea.

La Fundación

Maritza fue parte de la evolución de Cáritas; en su génesis, era una agrupación informal, sin junta directiva ni cédula jurídica. Empezaron organizando un té para recaudar fondos para la iglesia, actividad que tenía un costo de ¢1000 la entrada.

En aquel entonces la directiva era nombrada de manera simbólica, entre las que destacan Sonia Aguilar; vicepresidenta, Nora Venegas; secretaria y Aracely Alfaro de vocal.

Hasta que un día, según recordó doña Maritza, decidieron formalizarse con cédula jurídica, entonces establecieron la Asociación Cáritas Parroquial Belemita, que oficialmente fue la primera organización.

Sin embargo, años más tarde se vieron en la urgencia de cambiarse de nombre, entonces establecieron la Asociación Cáritas San Antonio de Padua, que actualmente se encarga de gestionar las ayudas sociales que dan, principalmente la entrega mensual de alimentos.

Este grupo de belemitas ha sostenido la labor social de Cáritas.

Incluso Cáritas colabora en la compra de medicinas, ayuda con el pago de exámenes médicos así como en la adquisición de pañales, entre otras funciones.

Actualmente, se entregan por los menos 70 diarios a familias del cantón, y se recurre a rifas, bingos y al tradicional té, que se efectúa en noviembre, para recaudar fondos, “yo le agradezco al pueblo la confianza que tienen en nosotros, pedíamos y nunca nos negaban”, aseguró.

Por amor

Doña Maritza dijo sentirse muy feliz por todo el trabajo que realizó durante todos estos años. “En Belén sí hay pobreza, lo que no hay es pobreza extrema, especialmente los extranjeros están en esta situación”, lamentó.

Por motivos de salud, decidió separarse de la presidencia y hoy ostenta la vicepresidencia: “yo lo hice con mucho amor, soy muy belemita y quiero mucho este cantón, y la comunidad confío mucho en nosotros”, agregó que estará siempre dispuesta a ayudar, “hasta que Dios quiera”.

Alertó que uno de los problemas de Cáritas es que poca gente se involucra y esto cierra las opciones de renovar las fuerzas de la organización. La actual presidenta es Lucrecia González, Adriana Chaves de tesorera, María Elena Venegas de Secretaria.

“Somos un montón de ‘viejillas’ y la gente no llega, ya ocupamos colaboradores con más ganas de trabajar, la gente más joven tiene 50-60 años, no sé qué va a pasar cuando nos vayamos todas nosotras”, advirtió.

 

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