Es prevención del consumo y no represión


Si hay una problemática en la que las autoridades de Belén han fracasado es en la prevención y combate del consumo de drogas ilícitas. Muestra de eso son los reclamos de vecinos del Residencial Belén, quienes claman por una malla para cerrar el paso del parque comunal, esto como única opción para combatir el problema que se da en el lugar.

El consumo de estupefacientes no se combate poniendo mallas, se requiere de una política estructurada y organizada donde interactúen las fuerzas de seguridad ciudadana, padres de familias, ONG, centros educativos, autoridades del Gobierno y de la Muni. El cerrar los espacios públicos y proponer medidas anacrónicas como “poner horarios” a los parques, no hace otra cosa que agravar el problema. Al final de cuentas, quien consume buscará otro lugar para hacerlo, básicamente es una solución que, en vez de poner el dedo sobre la llaga, termina por criminalizar a la juventud.

Sin embargo, lamentablemente, en Belén nos conformamos con una policía represora que persigue al consumidor, estamos dejando de atacar las razones de fondo que se podrían esconder detrás del consumo, tal como la expulsión del sistema educativo, la pobreza, el desempleo, la falta de actividades culturales y en términos generales, la gran desinformación que reina en el país sobre el tema de las drogas, en gran medida por analizar este factor desde ópticas conservadoras que no han rendido frutos.

Se requiere información que nos ayude a desmentir mitos. No puede ser posible que cuando los niños del cantón se convierten en adolescentes, automáticamente pasan a convertirse en “criminales” porque “¡Dios guarde! ¿Qué tienen que estar haciendo esos jóvenes en horas de la noche andando por la calle?”.

Belén, y Costa Rica en general, debe abandonar la mentalidad del siglo pasado, que sigue viendo en las drogas un tema tabú. Veamos el ejemplo de otros países, que cansados de ver el fracaso de la política de la llamada “guerra contra las drogas”, optaron por cambiar de sistema implementando medidas destinadas a informar, prevenir y dejaron atrás la represión.

Es importante aclarar que no es lo mismo las personas que consumen mariguana de forma ocasional (entre los cuales se pueden encontrar sus vecinos, familiares y compañeros laborales), que una persona con problemas de adicción serios. Además, es importante recordar que el adicto no es un criminal, es un enfermo que se debe tratar.

Mientras que no exista una política cantonal para la prevención del consumo, seguiremos recurriendo a lo más inútil y fácil, cerrar parques, y perseguir a nuestros jóvenes.

Mucho tiempo se ha perdido en materia de prevención, es hora de que alguien le tome importancia al tema y asuma la responsabilidad.

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