Elizabeth Quirós Vega: trabajadora por los adultos mayores de Belén


Sobre las manos de Elizabeth Quirós, conocida en todo Belén como “doña Betty”, reside una fuerza que construye comunidad; gracias a su dedicación y arduo trabajo nuestro cantón disfruta de un Centro Diurno de Adultos Mayores de primera calidad.

Esta belemita es una de las fundadoras de esa institución, también se vio involucrada en los comienzos de la Clínica de Cuidados Paliativos.

Pero fue el Centro Diurno del Adulto Mayor lo que le robó la tranquilidad a doña Betty, quien formó parte de la primera junta directiva, a la que actualmente aún pertenece, sin embargo estar en ese puesto le ha significado mucho trabajo.

Cuando comenzaron con la idea del Centro, les tocó laborar muchísimo, fueron horas y semanas de esfuerzo constante que, con perseverancia y ayuda de mucha gente e instituciones, ya da sus frutos.

Doña Betty relató que cuando empezaron a recibir adultos mayores, eran las mismas directivas a quienes les tocaba las tareas diarias de cocina y de limpieza.

“En Belén hay muchos adultos mayores que pasan en la casa solitos, ahora todos en los hogares tienen que trabajar, y si quedan solos se exponen a algún peligro, por eso es importante el trabajo del Centro Diurno”, afirmó.

Actualmente, reciben alrededor de 40 adultos mayores de todo Belén, a quienes se les ofrece terapia física, se les da cursos de costura y diariamente reciben desayuno, almuerzo y café.

Centro Diurno

Las Teresitas

Doña Betty nace el 10 de junio de 1937, sus padres son Ricardo Quirós Rivera y María Vega Rodríguez, oriundos de Tibás, San José.

En 1947, la familia emigró debido a un padecimiento del padre, a quien se le recetó vivir en zonas calientes, es así como primero se afincan en Puntarenas, pero el calor era demasiado en la costa, por lo que deciden establecerse en Belén, para entonces Elizabeth era una niña de 11 años.

Es en esta tierra que la familia Quirós Vega echó raíces; acá el papá se hace cargo de una pulpería y cantina, que se localizó diagonal a la plaza de San Antonio, donde actualmente se ubica un lavado de carros, el negocio se llamó “Los Paisajes”.

¿Cómo recuerda doña Betty el Belén de entonces?, “era pueblo, de calles de lastre y zacate, luego uno que otro carro, las paredes de muchas casas eran de adobe y sin ventanas, era lindísimo”, respondió.

Fue en la antigua Escuela España, actual edificio municipal, donde la protagonista de esta historia termina su enseñanza básica, posteriormente ingresa en el Instituto de Alajuelam allí estudió por 3 años.

Para cuando Doña Betty tenía alrededor de 15 o 16 años, le tocó hacerse cargo del negocio familiar, ya que una enfermedad le impidió al papá seguir trabajando.

A esas edades, se involucra por primera vez en un grupo cantonal, en este caso de carácter religioso, se trató de “Las Teresitas” que fue impulsado por el padre Feliciano “Chanito” Alvarez y Berta Alvarado.

“En aquel entonces iba mucho a la Casa Cural, me hice amiga de la niña Bertha Alvarado, entonces ella formó un grupo con niñas de 11 años en adelante, nos llamábamos “Las Teresitas”, íbamos a misa, cantábamos y rezábamos”, rememoró.

Esa fue la primera experiencia de doña Betty con un organización comunal, vocación de la cual se aleja durante algunos años para dedicarse a su familia.

Durante 32 años estuvo casada con Jaime Murillo Delgado, de quien enviuda hace 27 años, 5 belemitas son los frutos de ese matrimonio: Liliana, Vera Isabel, Jaime Alberto, Virginia y Marvin.

“Pensionados de Belén”

Luego de que falleciera su esposo, a doña Betty la invitaron a unirse a un grupo que se llamaba “Pensionados de Belén”, cuenta que tuvieron que rogarle para que se acercara a las reuniones.

Lo que no sabía esta belemita era que ese sería el inicio de décadas de un quehacer comunal del cual hoy sus frutos son notables.

“Hacíamos bingos cada 8 días en el salón San Casimiro, ayudábamos a la gente pobre, con diarios, teníamos una cuota y con eso íbamos a pasear hasta 3 o 4 dias en la playa. Estuvimos muchos años, eso me ayudó a conocer mucha gente, y eso me impulsó a trabajar por la comunidad”, narró.

Un grupo de compañeras de “Pensionados de Belén” la invitan para arrancar con la idea de construir una clínica del dolor, de la cual doña Betty estuvo involucrada y es fundadora, pero decide separarse debido al sufrimiento que le causaban las enfermedades de los pacientes.

Poco después, doña Betty junto con otros belemitas empezaron a realizar un censo para determinar la cantidad de adultos mayores que hay en Belén, esfuerzo que sería el banderazo de salida para arrancar con la construcción de un espacio para los ciudadanos de oro.

Entonces, se conformó un grupo que empezó a tocar puertas, llamado que tendría eco en la Municipalidad y en otras instancias sociales.

Doña Betty agradeció toda la ayuda que les brindaron los hermanos Alvarado, William en aquel entonces era alcalde de Belén, y Horacio como diputado.

El ayuntamiento donó el terreno y pronto arrancaron con la construcción del edificio, actualmente el Centro Diurno del Adulto Mayor recibe alrededor de 40 ciudadanos de oro.

Reciben colaboraciones de la Junta de Protección Social, del Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor y de la Municipalidad, gracias a lo cual cuentan con varios colaboradores para trabajar en cocina, aseo y atención de los belemitas que disfrutan el servicio.

“Yo me siento muy feliz, y así estamos todos en la junta directiva, nosotros somos amas de casa y nos pusimos el reto de hacerlo, es algo maravilloso pero de mucho compromiso, es lindo cuando llega la gente y nos agradecen por tener todo de 10 estrellas”, aseveró.

La junta está conformada por una amplia mayoría de mujeres, quienes deben rotarse cargos cada vez que deben renovar la asociación, esto debido al poco interés de los belemitas en formar parte de estas organizaciones.

“Es una lastima que la juventud no se involucre, nosotros estamos cansados, hacemos reuniones y no llegan ni siquiera nuestros socios, la juventud está muy alejada del trabajo que realizamos”, finalizó. Si usted desea ayudar, puede llamar al Centro Diurno, al número 2293 1997 y ofrecer su colaboración como voluntario.

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