Las heridas abiertas del Quebrada Seca


Redacción El Guacho

Una broma de mal gusto circuló en los días posteriores a que se suscitara la gran tragedia del 2007, para algún chistoso, el motivo de las inundaciones se debió a que “San Antonio se enojó por las fiestas tan malas en el centenario del cantón”.

Y es que si bien, existen psicólogos que recomiendan el buen humor ante todo, lo cierto es que viendo en retrospectiva, al cumplirse diez años de aquella fatídica noche del 13 de junio del 2007, no hay humor alguno que pueda borrar las heridas que pasada una década, aún continúan abiertas.  

Desde el 2007, la vida no volvió a ser la misma para el pueblo de Belén, fueron demasiadas las familias que sufrieron la desgracia de la gran inundación y lo mínimo que podríamos hacer en solidaridad con estas personas es visibilizar su sufrimiento, impidiendo que –como tantas otras cosas– el paso de los años borre las responsabilidades de quienes consciente e inconscientemente confabularon para que se gestara esta catástrofe.

No se trata aquí de señalar culpables, pero sí de hablar con claridad, le guste a quien le guste,  los motivos por los cuales todo esto ocurrió con el único objetivo de hacer consciencia.

En primerísimo lugar, figura la irresponsabilidad del ser humano, que durante años ha venido robándole territorio al cauce de los ríos para asentarse en sus riberas, obviando así que tarde o temprano, la madre naturaleza siempre termina por reclamar lo que por derecho le pertenece.

En segundo lugar, tenemos a los políticos tradicionales de siempre, quienes permitieron que esta situación llegara a ocurrir ¿Cómo? No aplicando con rigor los planes reguladores, no tomando medidas cuando en verdad se requería, tal y como ocurrió con el irrespeto al Voto de la Sala Constitucional, conocido como el 4050, donde se coincide en señalar como principal responsable a la municipalidad de Heredia, presidida por el liberacionista Manuel Ulate, conocido como “Manteca”, quien aduciendo al mismo discurso gastado e irresponsable del ‘’desarrollo’’, se niega a tomar medidas para evitar que las aguas que antes se filtraban a los suelos, se sigan desviando al cauce del Quebrada Seca.

Esta responsabilidad mayor de la muni herediana no debe tampoco eximir de culpa, a quienes con una mentalidad arcaica insisten en engañar a la población con el maquillado discurso del “progreso y desarrollo”. En nombre del sacro-santo “progreso y desarrollo” se siguen otorgando permisos irregulares a grandes constructoras de condominios y centros comerciales, se da vía libre a que continúe la expansión del cemento que taponea los suelos, llevando así el agua de lluvia a los cauces de los ríos y no al subsuelo, donde antes de la llegada del “progreso y desarrollo”, solía ir el agua para ser purificada de forma natural y luego consumida por el ser humano.

Hay mucho por hacer, pero lo primero es adquirir conciencia de las causas centrales de las inundaciones de los ríos en la Gran Área Metropolitana. Sin consciencia de la población, los políticos de turno seguirán impunemente postergando las soluciones de fondo, mientras continúan poniendo únicamente “curitas” como dragados, en tiempos de campañas electorales, sin asumir la responsabilidad de velar por la seguridad del pueblo.

Poner la primera piedra de la solución real será la mayor muestra de respeto que podemos ofrecer para quienes diez años después, aún sufren por la irresponsabilidad de los poderosos que permitieron que esto llegara a pasar.

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