Corriendo con pasión


E. Danilo Pérez Zumbado*

Poco después de su publicación, recibí de su autor, autografiado,  el libro “Corriendo con pasión. Las memorias de Rafael Ángel Pérez Córdova”. Para entonces, enredado en otros compromisos, dejé su lectura para otro momento. El año pasado leí el texto y hoy comparto mi percepción sobre este.

En seiscientas palabras no se puede sintetizar el valor vivencial, ético y deportivo de estas memorias. Por tanto, prevengo a continuación, que mis aproximaciones no pretenden un análisis exhaustivo de la obra. Reacciono, primero, al carácter de la narrativa deportiva de Rafael Ángel. Esta se realiza desde la segunda persona. Un ardid interesante. Aparece la voz de un narrador externo que, en realidad, es el mismo yo, que se distancia para adentrarse en la interioridad con ánimo de cómplice.

En un segundo momento, percibo un libro que parece dividido en dos apartados: el primero relata la experiencia humana en su extensión. Digo, relata al niño, al adolescente, joven, hombre maduro que da cuenta de los vericuetos de su existencia señalando sus orígenes, dificultades, ámbitos y sueños. Allí, está presente el atleta, pero sumido en la complejidad de la vida: la humildad y entereza de su madre, las limitaciones materiales, anhelos, contrariedades, dudas, aciertos,  etcétera del hombre en el proceso de construcción de sí mismo.

Entretejido en el ensueño del atleta, está la persona como hijo, estudiante, trabajador, lector, padre, compañero, de manera que el desafío del corredor juega también como reto existencial. Me gusta la continua alusión a la duda, particularmente, cuando se enfrenta a sus adversarios en el trecho recto, ondulado, curvo que debe vencer para alcanzar la meta.  

Surge testimonialmente, el hombre con sus debilidades y capacidades poniendo en práctica su ética y alcanzando no sólo el triunfo deportivo sino también la integralidad de la persona humana. La segunda parte mantiene el tono coloquial en segunda persona pero atiende más al atleta consumado. Prevalecen los aspectos descriptivos y técnicos de las demandas atléticas vistos desde la entrevista, la crónica periodística y radial, lo cual es, sin duda, un aporte para el conocimiento de la vivencia deportiva.  

Los tiempos de hoy son muy distintos de aquellos que vivió Rafael Ángel para surgir, crecer y consolidarse como atleta y ciudadano ejemplar. Pero en ese itinerario de retos existen valores ineludibles para las nuevas generaciones. Subrayemos tan sólo la honradez, la  voluntad férrea y la creatividad formativa. Rafael Ángel Pérez fue capaz de desarrollar sus capacidades atléticas con rectitud en el obrar de manera que sus logros son reflejos de esos valores guía de su vida. Frente a las adversidades tuvo la energía y disposición para superarlas y crecer hacia nuevas vertientes de realización. Y concibió su proyecto de vida no sólo a partir de los desafíos del atleta sino también de otras dimensiones; por tal razón, alcanzó también frutos relevantes como educador y académico.

Es un libro de alto contenido humano. Lectura voluntaria y obligada de todo deportista. Las nuevas generaciones nacen en un contexto con tendencias culturales y económicas que pueden ser salidas en falso. El fútbol, por ejemplo, es sueño para miles de jóvenes y padres. Todos aspiran a ser Keylor Navas. Soñar es parte del vivir, sin embargo, hay que tener alternativas.

Muchos quedan en el camino, amargados y lejos de potencialidades que también podrían llevarlos a la realización y éxito. El mercantilismo y consumismo son fuentes de tentación para quienes triunfan y quienes fallan. Por eso la lectura de “Corriendo con pasión” aporta sentidos de vida para emprender con esperanza y determinación una carrera deportiva, pero principalmente una carrera por la vida.

*El autor es catedrático de la Universidad Nacional, vecino de Calle La Labor.

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