Belemitas, no perdamos lo nuestro


Cada día la situación de la Fundación de Cuidados Paliativos se agrava, por ello piden la ayuda de los belemitas

Duros momentos está pasando la Fundación Cuidados Paliativos de Belén, quienes, por un tecnicismo legal, están a punto de perder la administración de la Clínica del Dolor. Esto por sí mismo es una herida en el orgullo de todos los belemitas, una situación que no deberíamos pasar por alto.

La Fundación de Cuidados Paliativos tiene más de 20 años de creada, gracias al arduo trabajo de sus miembros, nuestro cantón hoy goza de los servicios de una Clínica del Dolor de primera calidad. Dicho lugar fue construido con base en el voluntariado y las contribuciones de mucha, muchísima gente.

Gracias a la labor de la Fundación y al aporte de tantísimos vecinos, se logró comprar un terreno, para posteriormente construir un edificio con todas las facilidades. De la misma manera, se adquirió equipo médico y, como si no bastara, se cuenta con una plantilla de profesionales dedicados a atender a cuanto enfermo haya en nuestra comunidad.

Todo eso se construyó como los belemitas saben hacerlo: organizando bingos, bailes, cenas, con rifas, vendiendo comidas en el antiguo estadio Pedregal o en los turnos de San Antonio.

Sin embargo, este esfuerzo comunal hoy está en riesgo. Ahora, parece que no importa la historia y el sudor detrás de la Clínica del Dolor.

Se cierne sobre este insigne lugar, una amenaza que debe herir a todos los belemitas. Aquello que fue hecho con el corazón de este pueblo, podría pasar a ser administrado por funcionarios de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

Valga decir que no tenemos nada en contra de la CCSS, al contrario, es una institución que nos llena de orgullo y reconocemos su papel como pilar de la paz social de Costa Rica.

Sin embargo, en aras de que la Clínica del Dolor siga realizando un trabajo de calidad y enfocado en el bienestar de los belemitas, este lugar no debería ser tomado por la CCSS.

El problema nace debido al recorte de las donaciones que la Junta de Protección Social (JPS) realiza a la Clínica del Dolor, dinero que representa el 40% de su presupuesto anual. Esos fondos, por mandato de la Contraloría General de la República, ahora deben ser fiscalizados, y la única manera de hacerlo es que la Fundación firme un convenio con la CCSS, con esto la gestión de la Clínica pasaría a esta última y la atención a los pacientes que requieren sus servicios se verá afectada.

En caso darse este panorama, todo lo que fue construido con ayuda del pueblo queda a disposición de terceros, lo que implicaría un declive de la calidad del servicio.

No obstante, se estaría arrebatando un legado que es 100% belemita, construido por cientos de vecinos. Se crearía un precedente lamentable en la historia de la gestión comunal que, sin duda, provocaría una herida en el orgullo belemita, eso de lo que tanto nos ufanamos.

Mientras esto sucede, no hay voces que se levanten para defender a la Fundación de Cuidados Paliativos. Parece que el apoyo a esta organización no se visibiliza y esto también es muy preocupante.

El pueblo entero debe conocer la amenaza que se cierne sobre la Clínica del Dolor, no para lamentarse, sino para indignarse y respaldar el trabajo de las directivas del centro de salud, ellas deben saber que no están solas. Sin embargo, hasta el momento reina el silencio y los lamentos.

Es urgente exigir y demandar a las autoridades políticas locales y nacionales, acciones afirmativas en respaldo de la Fundación. El acompañamiento en cualquier gestión ante la CCSS o la JPS es fundamental.

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